miércoles, 10 de septiembre de 2014

21

Es curioso cómo todo el mundo cuando llega su cumpleaños se acuerda de los momentos más felices de su vida. Y yo he recibido mis 21 en la ducha pensando en aquel cumpleaños en el que mi madre me organizó una fiesta para mis amigos y terminamos mi hermano y yo comiéndonos los sándwiches de nocilla.
Es algo triste, pero desde entonces, hasta los 15 años no volví a celebrar ningún cumpleaños, y a día de hoy sigo sin hacerlo, los que he tenido ''fiesta'' han sido porque mis amigos actuales me la han hecho sorpresa.
Debería decir que tengo recuerdos de muchos cumpleaños que me hagan ilusión, pero los 16 fueron un completo desastre, los 17 otro, loa 18 los pasé en mi pueblo (con mis abuelos, eso sí), los 19 en una mini fiesta en la que estaban algunos de mis amigos (de los cuales conservo la mitad de los que fueron), los 20 los pasé sola en un barco, ya que mi compañía se perdió por ahí, (aunque luego tuve una fiesta sorpresa al volver de Italia, y he de decir, que eso sí que fue un gran regalo) ¿Que puedo pensar de lo que me deparan los 21?
Pues no tengo ni idea, siempre he pensado que en los años pares lo pasaba mejor que en los impares, así que estoy un poco acojonada. Pienso en todo lo que gané a los dieciocho años, y en todo lo mal que lo pasé gran parte de los diecinueve.

Creo que es el primer año que de verdad me siento triste y completamente injustificado. Es decir, éste año es en el que tengo amigos consolidados que sé que se preocupan de mi como si todos fuéramos una gran familia. Aunque sean de grupos diferentes se llevan bien entre ellos.
Así que en realidad, lo único que quiero pedirle a mis 21, es que por favor, la relación con ellos siga como hasta ahora.
Porque aunque siento que me estoy apartando poco a poco del mundo, ellos son mi ancla con la realidad.
Será esto de hacerse vieja lo que me trae de cabeza.